La Espera o Aguardo

Si buscas sentir el monte dentro de ti con la mayor adrenalina posible la espera es tu modalidad.

Inmóvil, bajo el sonido único del monte, el aguardista se pregunta una y otra vez si por fin el trofeo de su vida tendrá la cortesía de visitarle en aquella noche. Sin duda, nos encontramos ante una caza única y con un encanto especial, motivos más que suficientes para que cada día cuente con más apasionados seguidores, muchos de ellos cazadores arqueros.
Vive un sentimiento incomparable cuando ese resabiado macareno antes de entrar, precavido y desconfiado, da varias vueltas en busca de cualquier rastro de peligro.

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La espera o aguardo permite adentrase en un mundo desconocido, contemplar especies esquivas, difíciles de observar a plena luz y disfrutar del silencio o de los ruidos de la noche.
Un mero paseo nocturno o aguardo bajo la luz de la luna hacen disfrutar al cazador de muchas sensaciones nuevas y poco frecuentes, con avistamientos de búhos, garduñas, tejones…, permitiendo disfrutar del esquivo jabalí, de su comportamiento y de su proximidad, adentrándose en sus piaras, en las que el hombre empieza a pensar casi como uno de ellos y no como humano.
Ahí radica la esencia de la caza, en el conocimiento exhaustivo del animal para luego, no sin aflicción, dejarnos llevar por nuestro instinto depredador.
Es la modalidad más típica y que más está creciendo en número de cazadores con arco en los últimos años, dado que las distancias a las que se abate la pieza entran dentro de las limitaciones en distancia de esta apasionante caza.
En el caso de la espera, y especialmente en comederos, el cazador suele y debe apostarse a la caída de la tarde con el fin de no perturbar la tranquilidad de los animales y asegurarse la menor molestia a los jabalíes que se esperan. También se realizan aguardos en pasos querenciosos sin la necesidad de cebar con antelación la zona. Las charcas y revolcaderos naturales también son puntos donde encontrar grandes resultados.
El cazador queda, pues, en la mayoría de los casos, supeditado a noches de cuarto creciente o luna llena para tener la visibilidad suficiente, aunque la linterna o foco es uno de los complementos más interesantes.

Las esperas “enganchan”. No es ningún secreto para el que las haya practicado alguna vez. Eso sí, requieren de algo fundamental, tiempo para preparar el sitio ò cebadero adecuado. Aunque es nuestro portal encontrarás este trabajo hecho por grandes profesionales que ofrecen las mejores garantías en sus anuncios.